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16 may 2013

¿Qué método anticonceptivo puedo utilizar durante la lactancia?

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La lactancia materna ejerce un efecto anticonceptivo fisiológico, ya que inhibe la ovulación. Sin embargo, hasta un 70% de las mujeres tienen menstruaciones durante la lactancia y cuando reaparece la regla, el efecto anticonceptivo de la lactancia natural es incierto. De hecho, en las mujeres que lactan más de seis meses, la eficacia anticonceptiva es poco fiable, debido a la amplia variabilidad individual en el retorno a la aparición de ciclos fértiles.

Cuando se reinicia la actividad sexual después de haber tenido un hijo, lo ideal es volver al método anticonceptivo que la pareja estaba utilizando antes del embarazo, ya que generalmente es la mejor aceptada y la que mejor se adecua a sus preferencias. Los métodos de barrera, como el preservativo o el diafragma, resultan adecuados y son muy eficaces a la hora de evitar un embarazo. De hecho, el preservativo masculino, asociado o no a espermicidas, se sitúa entre los más recomendados durante la lactancia, debido a que no interfiere en la producción de leche ni en su composición,  y por su alta seguridad anticonceptiva.

También se puede recurrir a la anticoncepción hormonal y en este sentido, existen diferentes alternativas para elegir. Los anticonceptivos que solo contienen gestágenos son más adecuados que los preparados combinados, ya que tienen una escasa influencia sobre el volumen, la duración y la composición de la leche.

Respecto a los dispositivos intrauterinos (DIU), es muy importante elegir el momento adecuado para su inserción, ya que si se coloca de forma precoz las tasas de expulsión del DIU son muy altas. Es preferible esperar a que el útero  involucione y retorne a su tamaño normal para garantizar así una mayor eficacia y menos efectos secundarios. Lo más razonable es esperar seis semanas tras el parto, ya que a partir de ese momento, la inserción de un DIU es comparable a su colocación fuera del postparto.

14 may 2013

El peso ideal durante el embarazo

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El aumento de peso es una de las consecuencias del embarazo que más dudas genera a las futuras mamás pero realmente es una evidencia que no se puede evitar. De hecho, es peligroso luchar contra el aumento del peso ya que se puede poner en riesgo la salud del bebé.

Pero que no se pueda luchar contra el aumento de peso no quiere decir que no se deba controlar este aumento y prestar una especial atención a la alimentación llevada a cabo durante el embarazo.

Un aumento de peso excesivo favorece la aparición de diabetes gestacional y de hipertensión, a la vez que aumenta las posibilidades de que se produzcan partos más difíciles y dolorosos.

No se puede considerar que exista un patrón en lo que a aumento de peso ideal se refiere, ya que depende en gran medida del peso y la altura de la embaraza. Tradicionalmente se considera que un aumento de peso de 12 kilos es lo ideal, pero esta cifra hay que tomarla con muchas salvedades teniendo en cuenta que si una mujer es muy delgada podrá aumentar más de 12 kilos sin que le ocasione problemas de salud; y que mujeres con problemas de obesidad tendrán que controlar mucho más el aumento de peso.

Para controlar el peso durante el embarazo hay dos claves básicas: cuidar la alimentación y practicar ejercicio físico.

La embarazada debe cuidar especialmente su alimentación para asegurar la salud del bebé.[/caption] Si antes del embarazo no se cuenta con problemas de sobrepeso o infrapeso la única norma existente será llevar una alimentación equilibrada.

Lejos de ponerse a contar calorías, lo importante es aportar todos los nutrientes que el bebé necesita para que se desarrolle con normalidad.

Fotografía de Tatiana VDB

09 may 2013

Células madre: Definición y tipos

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Las células madre son células que se encuentran en todos los organismos multicelulares. Se caracterizan principalmente por su capacidad de autorenovarse a través de división mitótica para dar lugar a nuevas células madre que mantengan el sistema inextinguible, y a su vez por ser capaces de generar células diferenciadas o especializadas que forman parte de un tejido concreto.

Las células madre son muy valiosas como herramienta de investigación y podrán ser utilizadas para tratar un gran número de enfermedades. Los avances que se están haciendo en las investigaciones con células madre van a pasos de gigante, según uno de los últimos estudios publicados las células madre de la placenta permitirían regenerar el hígado.

En función de su grado de diferenciación o capacidad jerárquica se pueden clasificar como células madre totipotentes, pluripotentes, multipotentes o unipotentes, siendo estas últimas las que menor capacidad de diferenciación a diferentes células o tejidos tienen. Atendiendo a su origen de obtención existen dos tipos principales de células madre: las células madre embrionarias y las células madre adultas.

Células madre embrionarias

Las células madre embrionarias son células madre de tipo primitivo que se encuentran en en los primeros estadios de formación del nuevo organismo.

Concretamente se obtienen a partir de la masa celular interna del blastocito de 4 a 5 días de edad y se encargan de formar los tipos celulares del embrión.

Células madre adultas

Este tipo de células madre se encuentran en tejidos y órganos adultos. Como células madre que son, entre sus propiedades destacan la capacidad de dividirse y crear otra célula igual a sí misma y la de dividirse para crear células diferentes dentro de su nicho correspondiente. Estas células pueden encontrarse en fetos desarrollados, en recién nacidos, en niños y en adultos.

En la actualidad se conocen hasta 20 tipos de células madre adultas que se encargan la regeneración de la sangre, el endometrio, la piel, los músculos, y el resto de tejidos y órganos que componen el individuo adulto.

08 may 2013

Diabetes gestacional: Síntomas, consecuencias y tratamiento

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La diabetes mellitus gestacional -DMG- más conocida como diabetes gestacional es una forma de diabetes inducida por el embarazo y que por lo general desaparece tras el periodo de gestación.

Se produce cuando el cuerpo de la embarazada no es capaz de producir toda la insulina que necesita para el embarazo. Al no tener la insulina necesaria, la glucosa se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles elevados; lo que se conoce como hiperglucemia.

Se estima que en torno a un 4% de las mujeres embarazadas de todo el mundo sufren diabetes gestacional. Las mujeres con sobrepeso y que tienen familiares que padecen diabetes de tipo 2 presentan más riesgo de padecer este trastorno.

Síntomas

Los síntomas de la diabetes gestacional suelen ser muy leves y con frecuencia no llegan a manifestarse. Entre los más comunes destacan:

  • Aumento de la sensación de deshidratación.
  • Visión borrosa.
  • Fatiga.
  • Pérdida anómala de peso.
  • Incremento de la micción.
  • Mayor tendencia a sufrir infecciones en la vejiga, la vagina y la piel.

Consecuencias

Una de las consecuencias más comunes de la diabetes gestacional es el incremento de peso del bebé y el aumento de la probabilidad de que el bebé tenga tendencia obesa y que desarrolle diabetes de tipo 2 en la vida adulta.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento contra la diabetes gestacional es normalizar los niveles de glucosa en la sangre. Para ello se mantiene un control médico sobre la embaraza y el bebé para asegurar el estado de salud óptimo de ambos.

Se debe mantener un control diario de los niveles de azúcar en la sangre de la embarazada. Además, es especialmente importante que esta cuide bien su alimentación, que siga una dieta recomendada por su médico y que practique algo de ejercicio.

Si los niveles son demasiado altos y no se pueden controlar con estos hábitos será necesario recurrir al uso de inyecciones de insulina.

06 may 2013

¿Qué puedo hacer para evitar las estrías en el embarazo?

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Las estrías que aparecen en el embarazo se deben a la distensión del abdomen, lo cual conduce a la rotura de las fibras de colágeno y elastina de las capas media y profunda de la piel. Como respuesta a dicha rotura, se origina un tejido cicatricial que es lo que confiere el aspecto característico a las estrías.

La principal forma de prevención consiste en proporcionar a la piel toda la elasticidad posible, con el fin de que sea capaz de adaptarse al rápido crecimiento del útero durante el segundo y tercer trimestre de la gestación. Existen en el mercado numerosos productos elaborados con hidrolizados de elastina, algas, extractos de algunas plantas, etc. Se deben administrar en forma de masajes circulares, por lo menos dos veces al día y desde el principio del embarazo en la zona del abdomen y caderas. También la alimentación puede contribuir a la prevención de las estrías y así, se deben evitar el tabaco, el café y el alcohol, además de los alimentos con alto contenido en sodio, que son perjudiciales al favorecer la sequedad de la piel.

Es importante, por tanto, mantener una dieta equilibrada y con una hidratación adecuada. El ejercicio físico constituye un arma eficaz contra las estrías, ya que ayuda a mantener un buen tono muscular, y son precisamente los músculos del abdomen los que actúan como una “faja” natural que protege a la piel del abdomen contra el estiramiento. Sin embargo, a pesar de todas las precauciones que se puedan tomar, algunas mujeres poseen una predisposición natural a tener estrías, de la misma forma que las heridas no cicatrizan igual en todas las personas, sino que hay grandes variaciones de unas a otras.

En cualquier caso, si ya han aparecido las estrías, hay que esperar varios meses después del parto, ya que al recuperar el peso normal, disminuye su grosor y desaparece progresivamente la coloración que existía durante el embarazo, con lo cual resultan menos aparentes. Si pasado el tiempo la mujer lo desea, existen algunos tratamientos estéticos, incluida la cirugía, a los que se puede recurrir.

03 may 2013

La actividad sexual durante el embarazo.

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La sexualidad durante el embarazo debe ser la continuación de la que se mantenía previamente, con algunos matices que vienen determinados por circunstancias concretas de la gestación. Durante el primer trimestre, es normal que la mujer se sienta reacia a mantener relaciones sexuales, muchas veces por la falsa creencia de que puede abortar y por todos los cambios en la esfera emocional que se producen cuando la mujer se entera de que está embarazada. Además, las náuseas, los vómitos, la somnolencia propios del inicio del embarazo, no constituyen un estado propicio para el mantenimiento de relaciones sexuales.

En el segundo trimestre se suele producir un nuevo acercamiento a la pareja y ya en las últimas semanas, el aumento del tamaño abdominal y los frecuentes dolores de espalda suponen nuevos obstáculos en la vida sexual. La mujer embarazada presenta un aumento de sensibilidad en el área genital y mamaria, situación que algunas mujeres experimentan como una mayor facilidad para la excitación sexual, mientras que en otras mujeres produce molestias e incomodidad.

Desde el punto de vista médico, hay que diferenciar si se trata de un embarazo normal o si éste cursa con alguna complicación. En este último caso, es el médico el que debe informar y establecer las pautas sobre la conveniencia o no de las relaciones sexuales. Si la gestación discurre sin problemas, no existen limitaciones en la actividad sexual. Las contracciones que se desencadenan después del orgasmo no son perjudiciales, ni son capaces de desencadenar el parto antes de tiempo, y existe bastante consenso a la hora de admitir que la actividad sexual durante el embarazo no tiene efectos perjudiciales.

La actividad sexual de cada pareja experimenta cambios a lo largo de la vida de relación, ya que depende de numerosos factores y condicionantes que son diferentes en cada etapa y, una de las etapas en las que esto es más manifiesto, es precisamente el embarazo. El diálogo entre los componentes de la pareja y la información adecuada acerca de dudas y temores, puede contribuir a que la vida sexual sea satisfactoria, aunque siempre hay que tener en cuenta las limitaciones físicas y los cambios emocionales que experimenta la mujer.

30 abr 2013

Masaje perineal como prevención de episiotomías y desgarro

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El masaje perineal durante el embarazo es una técnica muy útil que ayuda a prevenir traumatismos perineales. Es usado con el objetivo de estirar los tejidos que rodean la vagina y para aumentar la elasticidad del periné.

Con el masaje perineal la embarazada reduce sensiblemente el riesgo de desgarros y de episiotomías durante el parto. Además, ayuda a familiarizarse con la sensación de estiramiento producida en el embarazo lo que facilitará que la mujer esté más relajada durante el parto.

El masaje perineal puede hacérselo la embarazada a sí misma y también puede practicarse en pareja.

¿Cómo hacer un masaje perineal?

Si el masaje lo realiza la propia embarazada es más sencillo hacerlo con el pulgar; sin embargo, si se hace en pareja lo más cómodo es utilizar los dedos índice y corazón.

Es importante que durante el proceso la embarazada esté lo más relajada posible, que controle la respiración del mismo modo en que lo deberá hacer durante el parto.

Para realizarlo se deben introducir los dedos en la vagina entre 4 y 5 centímetros y comenzar a hacer presión en el perineo hacia abajo orientando el dedo hacia el recto. El objetivo es presionar hasta que se sienta una leve sensación de escozor, similar a la que se siente cuando la cabeza del bebé está empujando para salir del vientre materno.

Después de realizar la presión sobre el perineo se debe trasladar la presión hacia un lateral de la vagina durante un par de minutos para proseguir con el otro lateral.

Gráficamente sería como dibujar una “U”; primero, se estiran hacia afuera las paredes de la vagina. Se empieza por la parte superior hacia la parte baja en dirección del recto; una vez allí se presiona hasta sentir el leve escozor del que hablábamos. Es a continuación cuando debemos ir dibujando la “U” de arriba hacia abajo durante unos 5 minutos.

El tiempo de masaje debe ir incrementándose progresivamente día a día. Al principio la musculatura se notará más tensa, pero con el tiempo se irá ganando flexibilidad y elasticidad.

25 abr 2013

Parto bajo el agua: Ventajas y Riesgos

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parto bajo el agua

El parto bajo el agua, hidroparto o parto acuático es una técnica que en los últimos años ha ganado gran cantidad de adeptos. Cada vez son las las mujeres que optan por dar a luz bajo el agua y cada vez son más los hospitales y clínicas públicos y privados que ofrecen esta posibilidad.

Ante esta opción a muchas embarazadas le surgen un gran número de dudas sobre los beneficios y los riesgos de dar a luz bajo el agua. Como todo, el embarazo bajo el agua cuenta con sus partes buenas y con ciertos aspectos más negativos.

Ventajas del hidroparto

Disminuye los dolores del parto: El parto en el agua ayuda a reducir los dolores. El agua tibia favorece la relajación de la madre por lo que se facilita el control de la respiración durante el parto a la vez que disminuye el dolor de las contracciones.

Mayor comodidad para el bebé: El agua tibia favorece la transición del bebé del líquido amniótico al mundo exterior, lo que ayuda a que nazcan en una situación más relajada ya que la salida del vientre materno se produce de una forma menos traumática al ser más gradual.

Ayuda a evitar desgarros y episiotomías. El parto en el agua disminuye los riesgos de que se produzcan desgarros y episiotomías ya que la piel y los tejidos se estiran con más facilidad estando bajo el agua.

Riesgos del hidroparto

Posibilidad de que el bebé inhale agua. Aunque el riesgo de que esto suceda es bajo debido a que los propios reflejos del bebé son los que hacen que respire cuando esté en contacto con el aire, se han dado casos extremos de ahogamientos de recién nacidos que han respirado estando aún en el agua.

Desaceleración del trabajo del parto. Entrar al agua antes de tiempo puede causar que la embarazada se relaje y se desacelera el trabajo de parto. Para evitar esto es recomendable que no se introduzca bajo el agua hasta que haya dilatado 5 centímetros.

Más dificultad a la hora de monitorizar el parto. Gran parte de los aparatos utilizados para monitorizar el parto no pueden utilizarse en partos bajo el agua.

Imagen de Jorge Ravines

24 abr 2013

Los beneficios de practicar pilates durante el embarazo

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ivida

Practicar ejercicio durante el embarazo es un hábito saludable que reporta innumerables beneficios tanto para la salud de la madre como para la del bebé.

El pilates es un ejercicio altamente recomendado durante el embarazo ya que con ello se busca desarrollar los músculos para mantener el equilibrio corporal y mejorar la firmeza y estabilidad de la columna vertebral. Además, se trabaja la respiración para propiciar un mayor control de la mente lo que ayuda a relajarse y a combatir el estrés.

Beneficios de practicar pilates durante el embarazo

  • Con el pilates se adquiere un mayor control de la respiración lo que favorece el trabajo durante el parto y ayuda a reducir los niveles de estrés durante el embarazo.
  • Al practicar pilates se fortalece la pared abdominal lo que reduce la posibilidad de que se tenga que practicar un parto por cesárea y ayuda a que el parto sea más corto.
  • Con la práctica continuada de pilates se fortalece el suelo pélvico lo que reduce las posibilidades de que se tenga que practicar una episiotomía.
  • Al igual que todo el ejercicio practicado durante el embarazo, el pilates es beneficioso para el desarrollo del bebé.
  • Ayuda a mejorar la postura corporal lo que supone una ventaja a la hora de hacer frente al aumento de peso que se produce durante el embarazo.
  • Estimula la circulación sanguínea lo que hace que la llegada de nutrientes y oxígeno al bebé sea más eficiente.
  • Ayuda a combatir molestias típicas del embarazo como los dolores de espalda o el lumbago.
  • El momento idónea para empezar a practicar pilates durante el embarazo es a partir del primer trimestre, cuando ya se ha pasado el momento más complicado. A partir del segundo trimestre, por norma general, y siempre bajo supervisión médica, se puede iniciar la práctica de pilates.

    ¿Cuándo no conviene practicar pilates durante el embarazo?

    Es importante tener en cuenta que la práctica del método pilates está contraindicada en algunas circunstancias como:

  • Casos de sangrado
  • Embarazadas con tendencia a sufrir abortos
  • Placenta previa
  • Casos de diabetes gestacional
  • Hipertensión inducida por el embarazo
  • Rotura prematura de membranas
  • Retraso de crecimiento intrauterino
  • Imagen de lululemonathletica

    22 abr 2013

    ¿Qué métodos existen para el control del dolor durante el parto?

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    Uno de los grandes temores de la mujer embarazada es el miedo al dolor durante el parto. Además de añadir un efecto negativo en la experiencia de la parturienta, el dolor, desde el punto de vista médico, no aporta ningún beneficio y sí puede empeorar algunos aspectos, como el paso de oxígeno al feto. De hecho, se han desarrollado a lo largo del tiempo diferentes técnicas para el alivio del dolor, con más o menos efectividad.

    Métodos no farmacológicos de analgesia

    Existen métodos no farmacológicos, como el apoyo continuo a la parturienta durante todo el proceso de la dilatación, que han demostrado ser eficaces. Esta práctica es especialmente útil cuando el apoyo viene dado por un acompañante, como la pareja u otro familiar, si se inicia de modo temprano y si se realiza en centros donde no es posible otro tipo de analgesia, como la epidural. La inmersión en agua también disminuye notablemente el dolor producido por las contracciones, aunque pocos centros disponen de bañeras o piscinas para este fin.

    Las sesiones de preparación al parto, contribuyen a conseguir una buena preparación psicológica de la mujer, enseñan técnicas de relajación y respiración y disminuyen la ansiedad, aunque sus resultados son muy variables de unas mujeres a otras. Otras técnicas como la hipnosis o la acupuntura, no han demostrado su utilidad a la hora de evitar el dolor durante el parto.

    Métodos farmacológicos de analgesia

    Cuando se recurre a métodos farmacológicos de analgesia durante el parto, tenemos diferentes opciones en lo que respecta a la vía de administración y a los fármacos utilizados. Se puede utilizar la vía intravenosa, la analgesia inhalatoria o la analgesia neuroaxial. Esta última constituye el método más eficaz para el alivio del dolor e incluye diferentes modalidades, la más conocida es la epidural. Entre los efectos secundarios más frecuentes, se encuentra la bajada de la tensión arterial materna, que puede ser soslayado por el buen manejo del anestesista. El empleo de la analgesia epidural precisa del consentimiento de la mujer, que además debe conocer los riesgos de la técnica y obliga a una estrecha vigilancia fetal y materna.

    La información dada a la mujer durante las consultas prenatales puede aclarar muchas dudas y contribuir a disminuir la ansiedad, que de forma lógica toda mujer tiene a la hora de afrontar el parto.

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